El comienzo que no elegimos

Cuando abrimos los ojos al mundo, nos encontramos en una familia, en un lugar y en unas circunstancias que no elegimos.

¿Quiénes somos?

¿Cuáles son nuestras circunstancias? ¿Dónde comienzan los límites de nuestras posibilidades y hasta dónde podemos superarlos? ¿Cómo podemos liberarnos de los juicios que nos rodean?

El patrón que nos moldea

Cada uno de nosotros se forma dentro de un determinado patrón. Para comprenderlo, primero debemos reconocer ese patrón. Porque moldea nuestros pensamientos, nuestras ideas, nuestra educación, nuestras creencias, nuestras emociones e incluso nuestros impulsos.

Pero ¿qué está ocurriendo en realidad?

Mirarnos desde fuera

¿Cuántos de nosotros hemos dado un paso atrás para contemplar nuestra vida desde fuera y observarnos con seriedad e imparcialidad? Supongamos que lo hemos hecho. ¿Cuántos hemos conseguido salir del remolino de las circunstancias habituales, alejarnos de nuestro antiguo estado emocional y reconstruirnos?

Y aún más: ¿cuántos hemos tenido el valor de liberarnos de las sombras del pasado y extender la mano hacia la luz del futuro?

¿Es difícil hacerlo?

La verdadera dificultad no está tanto en cambiar como en que, a pesar de todas las adversidades, seguimos considerando seguro lo conocido y tememos lo nuevo.

Reconstruir el yo

La verdadera conciencia y el despertar a la vida comienzan precisamente aquí.

Los modelos de desarrollo personal repetidos de memoria y ofrecidos como recetas prefabricadas no pueden producir este despertar. Lo que hace posible una transformación auténtica es una perspectiva completamente distinta, una nueva forma de pensar y una manera de aprender que nos nutra.

La historia de renacer con una nueva filosofía personal y una nueva visión es única para cada ser humano.

Es posible liberarnos de la influencia determinante de nuestras creencias, nuestros hábitos, nuestros familiares, nuestros padres y nuestro antiguo entorno. Al hacerlo, podemos fortalecer los cimientos de nuestro carácter y nuestra personalidad, y construir un yo completamente nuevo.

No es fácil, por supuesto. Pero esta es una vida que tú eliges y construyes. Por eso puede exigir un precio muy alto. Sin embargo, ese precio se paga una sola vez, porque la vida se vive una sola vez.

No puede vivirse de nuevo…